viernes, 15 de agosto de 2014

Los inicios de la música instrumental están al servicio del ritmo y el ruido.
A partir del neolítico aparecen los primeros instrumentos capaces de producir melodías simples, fabricados en su mayoría con huesos y pieles de animales como las flautas de hueso con agujeros, xilófonos de huesillos o tambores de piel humana.
Durante cientos de miles de años (aprox. entre el 600.000 y 100.000 A.C.) el hombre se dedicó a manipular cadáveres para la obtención de instrumentos. Por lo tanto, la gente que se dedica a criticar la música poco melódica y a afirmar una y otra vez que la mejor música era la de antes, debería de haber nacido hace unos cuantos miles de años.
O por lo menos tener en cuenta que las composiciones pueden o bien excitar o bien tranquilizar a los oyentes y que ambas tendencias deberían de ser respetadas por igual. 


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